Dr. Eduardo Borunda.
Cada proceso electoral en Estados Unidos es diferente. Nuevos candidatos, nuevas promesas de campaña, nueva estrategia, pero incertidumbre en el ganador de la elección. Ganará quien haya tenido la mayor capacidad de convencimiento y que haya llevado a los ciudadanos a votar. Las campañas se ganan con tres elementos importantísimos: Dinero, tiempo y votos. El tiempo se acaba, faltan pocas horas para que los últimos votantes salgan a votar, a depositar su sufragio. Ya han votado más del 65% de electores en comparación con las elecciones del 2016, se han superado cifras que en ese año había de votos que fueron depositados de manera anticipada e incluso, en Texas ya se superó el número de votantes de hace 4 años.
Cuatro Estados de la Unión Americana están en la mira, serán decisivos en el resultado: Florida, Arizona, Pennsylvania, Wisconsin. En los dos primeros estados, hay una similitud que los caracteriza y es el número de latinos con posibilidades de votar y que pueden marcar con su voto el rumbo de Estados Unidos. Florida ha sido escenario de grandes batallas electorales postelectorales y pudiera ser que, por lo cerrado de las encuestas, los resultados oficiales tarden más de lo normal.
Texas, parece no moverse mucho, hay incertidumbre en qué sentido fueron los votos anticipados, pero ya han votado más para estas fechas que en anteriores procesos electorales y la campaña de mensajes de textos, llamadas telefónicas, anuncios en redes sociales, y visitas casa por casa se han intensificado. Hay una gran expectativa en lo que pudiera pasar el martes 3 de noviembre.
Lo que se ha repetido en estos escenarios son las mismas preguntas que en cada contienda electoral se hacen de cómo ha sido o fue el voto de los mexicanos y latinos. ¿Cuántos votantes latinos hay en Estados Unidos? ¿Cuáles son sus intereses como comunidad? ¿Qué afinidad política tienen? ¿Salieron a votar? En otras palabras, no hay un estudio como el de Almond y Verba sobre las actitudes, conocimientos y valoraciones que definen una cultura política de las comunidades latinas residentes en Estados Unidos. Son en cierto modo la primera minoría étnica en el país más poderosos del mundo y no han explotado el potencial económico y político que representan en Estado Unidos.
Existe una dependencia social, económica, política y comercial entre ambas fronteras entre Estados unidos y México. Cruzar de México hacia el otro lado, además de ser una expresión común, conlleva un rito ceremonial de “relaciones de poder interiorizadas” como lo ha descrito el actual Secretario de Educación Carlos Herrera en su texto La frontera que vino del norte. Una vez en Estados Unidos, existe un cambio de actitudes, de comportamientos, de conocimientos nuevos. Hay una transformación de las comunidades migrantes y residentes una vez que han cumplido con esos ceremoniales se convierten en comunidades distantes y diferentes en ambos lados de la frontera.
Esta construcción de un lado y del otro de la frontera entre México y Estados Unidos ha producido movimientos sociales entre las comunidades latinas, así lo relata el estudio de Abraham Paniagua Vázquez quien analiza precisamente la dimensión política de la comunidad latina en el Paso Texas y su participación en movimientos sociales, pero principalmente el porqué se insertaron en la esfera pública, un campo de poca participación social y política que han tenido las comunidades.
La campaña electoral en Estados Unidos ha tenido en las últimas semanas y días un escarnecido discurso por conquistar ese “poder latino” que no había sido tan explotado en proceso electorales. Debemos recordar que siempre se coqueteaba con la voz de los mexicanos, un voto que había que conquistar, pero el cual es difícil de acercar y más cuando históricamente hay un desdén en reconocer la potencialidad del mismo. Hoy, el poder latino puede definir la elección presidencial en dos estados claves como Arizona y Florida. Texas está en la incertidumbre si continuará siendo un estado “rojo” de dominio republicano y que desde 1976 no ha ganado una contienda de esta naturaleza el partido demócrata.
En una campaña, las promesas y afirmaciones son tan increíbles, pero vale de todo para ganar la Casa Blanca. Podemos escuchar por igual que en 100 días Biden podrá tener una propuesta que beneficie a 11 millones de inmigrantes “ilegales” o escuchar a Trump decir que es el presidente menos racista. Un día prometen millones de empleos y al día siguiente duplican sus promesas de campaña. Hemos observado en las campañas un singular populismo de izquierda y de derecha, prometen beneficios, reducir impuestos, pregonar un nacionalismo en el que ellos, los candidatos son los salvadores del “pueblo”. Lo que hemos observado son intentos de una manipulación de masas que hacen que Estados Unidos se encuentre con un destino incierto el próximo 3 de noviembre del 2020.
Eduardo Borunda.
Seguramente ya escuchaste que estamos en semáforo amarillo, muy cerca del verde y alejados del color rojo en el semáforo epidemiológico. Lo que nos dicen estos códigos son simplemente una cosa: seguimos en pandemia. Así es, la pandemia no se ha ido, llegó para quedarse por un largo tiempo. Hasta el momento, en todo México tenemos un número que estadísticamente nos dice que hay un porcentaje de personas que han fallecido por la pandemia. El virus asesino, ha tenido en la numeralia de la enfermedad más de 73 mil muertes en nuestro país, la cifra sigue creciendo.
La pregunta es ¿Quieres ser un número más de las muertes? Seguramente no. Pero también tenemos que prepararnos para el futuro, llegar al fin de la pandemia no es algo fácil, es más muchos no han pensado cómo será el fin de esta pandemia, pero seguro es que no podemos llegar al final sin un plan de vida. Por el momento, podemos comentar que no podemos bajar la guardia.
Debemos en cuanto a la protección de la salud, seguir usando cubrebocas, el aseo de manos y cara al llegar a casa, antes y después de ir al baño, el uso de geles antibacteriales, evitar ir a oficinas públicas y privadas, tener reuniones con pocas personas y de preferencia en lugares ventilados, cuidar la sana distancia. Proteger la salud de nosotros es proteger la salud de nuestros amigos y familia.
El cuidado de nosotros sólo depende de nosotros. La realidad es esa, si nos descuidamos iremos a los hospitales y sin necesidad. También, debemos atender las súplicas históricas del sector salud, “No automedicarse”. La desinformación en la pandemia ha sido sistemática, se hace caso más a un “influencer” que a un médico o las indicaciones de una enfermera que atiende a los pacientes. No todo lo que está en Internet tiene fuentes válidas y confiables. Háblale a tu doctor de cabecera o bien consulta en los teléfonos que tiene habilitados la secretaría de salud para dar seguimientos a las molestias y evitar se complique un simple resfriado.
También es recomendable que, si una persona tiene fiebre, resfrío o presenta alguno de los síntomas del COVID – 19, se asegure de recibir asistencia médica, ya que se pueden confundir los síntomas si se automedica, o bien si opta por remedios caseros puede ocultar o presentar un cuadro médico difícil de completar. Los más de 70 mil muertos en México es una cifra difícil de asimilar, pero es seguro que muchas muertes se pudieron evitar de alguna manera. Se acerca la época en que se aumentará el número de casos de gripe llamada “influenza”, es necesario entonces vacunarse y atender un problema que cada año viene acompañada de resfríos.
El personal médico de los hospitales es insuficiente, no hay medicamentos ni camas necesarias para atender una masiva ola de contagios. Las vacunas están en fase experimental y hay población en alto riesgo, que si no se toman medidas como las descritas seguramente caerán en cama o aislamiento al contraer el virus asesino. ¿Quieres ser parte de las estadísticas? Creo que no y por ello es importante apoyarnos entre todos, como comunidad.
Ahora bien, el COVID – 19 afecta la salud, pero también los ingresos familiares, la vida laboral, lo económico y la vida empresarial. Es decir, los daños colaterales no sólo impactan en la salud y sus familias que han sido contagiados por el virus, aún sin importar si lo obtuvieron o no, hay miles de casos de personas que han perdido empleos, sus empresas y su vida ha sido trastocada de la noche a la mañana. De acuerdo a reportes periodísticos hay más de 1 millón 200 mil personas que han perdido su empleo formal.
Por lo tanto, es recomendable que la ciudadanía, la gente, se cuide ya que nadie los va a cuidar y proteger. Hasta aquí hemos hablado y comentado sobre las cuestiones higiénicas, de salud y de cuidar el trabajo que tenemos. Sin embargo, tenemos otro punto que fortalecer: el emprendedurismo, lo cual significa que si bien es cierto se han cerrado muchas plazas laborales, podremos sacar con creatividad e innovación otras fuentes de empleo y formas de generar ingresos propios. Si antes no vendían comida para llevar, bueno, el cierre temporal obligó a los restauranteros a ofrecer ese servicio. Si no ofrecías el servicio de ventas por aplicación o bien no recibían pedidos por teléfono la crisis obligó a hacerlo.
En este contexto, las empresas tuvieron que adecuar su producción ante el surgimiento de nuevas oportunidades de un mercado cambiante. Los hábitos de consumo cambiaron y las necesidades fueron otras. Lo cual obliga a pensar diferente. Por lo pronto hay que fomentar el ahorro para la crisis económica que se avecina, adaptar nuestras compras ante un posible rebote del COVID – 19 y cambiar nuestros estilos de vida porque la pandemia no se ha ido y el virus llegó para quedarse.
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