Martes, Octubre 19, 2021
El Meollo del Asunto    Consulta, cómo para qué

Por: Daniel Valles

         Este fin de semana, el domingo, para ser específico, se llevará a cabo la primera consulta popular, como producto de la reforma de 2014. Una que el actual régimen no ha tocado para cambiar, porque hasta el momento no le ha estorbado, sino todo lo contario.

         Se ha hablado de ella hasta el cansancio. Se ha convertido en uno de los temas repetitivos que enfadan por lo trillado del mismo. Porque no hay mucho nuevo o diferente que decir de ella o señalar.

         Sin embargo, se llega la fecha y la disyuntiva se presenta a toda la ciudadanía. Participar o no participar en tal consulta.

         El presidente Andrés Manuel López Obrador ha dicho siempre que con este ejercicio se busca llevar a juicio a expresidentes, aunque la realidad es que, según confirman expertos, el resultado de ninguna forma obligará a instancias de procuración de justicia a procesar, enjuiciar o encarcelar en automático a exmandatarios. 

Pero, eso a don presidente le importa, de la misma manera que a usted y a mí nos importa a qué hora va a salir el sol el 1 de agosto y a qué hora se va a meter.

Lo que sí le importa es que en el imaginario del “pueblo bueno”, el que le sigue sin cuestionar si el presidente dice que el sol sale por el oeste y se mete por el este, se regocije con la posibilidad de que alguno de los exmandatarios se vaya a la cárcel. Algo así como lo que manifiesta desde hace unos años el diputado Gerardo Fernández Noroña. Que lo ha gritado desde la tribuna. Pero nada más ha hecho o sucedido.

La consulta es sólo eso. Parafernalia. Y una que costará mucho dinero. Como 500 millones de pesos, de acuerdo a datos del INE.

Usted que me escucha, ¿va a ir a emitir su voto? ¿Sí, no, no sabe?

Hace un par de días, un amigo cercano, líder destacado en la ciudad, me llamó por teléfono para preguntarme qué le recomendaba. Si debía participar o no en la consulta.

Quien no me conozca de cerca, podrá pensar que le dije que no fuera. Que es puro show mediático y demagógico de don presidente. Una burla y una forma de tirar dinero de la manera más estúpida posible. Pero no, no fue lo que le dije.

Pero, eso pensaría de mí el chairo recalcitrante.

Lo he comentado muchas veces, la labor de un periodista especializado en artículos de opinión y que se jacte de serlo, debe de presentar los hechos, los datos duros y claro, dejar ver su opinión al respeto.

Porque finalmente la tenemos, como toda la gente. Sin embargo, si entiende bien su oficio y su misión, ha de presentar los hechos reales, a pesar de que su opinión sea contraria a lo que comenta y que no pueda negar.

Es fácil darle sesgo a las cosas. Meterle jiribilla, como hacemos los viernes en un programa de radio dedicado al análisis político en Ciudad Juárez. A comentar los hechos y darles un “spin” o efecto. Como se dice en el argot periodístico.

Pero el editorialista serio, sabe dónde, cómo y cuándo.

Por lo mismo, ante una pregunta tan personal como mi amigo me estaba haciendo, le contesté de la mejor manera que sé hacer, con integridad.

“Fulano, le dije, la decisión es sólo tuya y por ningún motivo voy a influenciar lo que vayas a decidir. Una cosa sí te digo, lo que hagas, hazlo con la convicción que tengas. Porque cualquier cosa que se hace sin la convicción que da la fe, es fallar la marca, no dar en el blanco. Y tu conciencia será la que te reclame. Ahora, si me preguntas si yo voy a participar, te dirá que no.

Si me preguntas por qué, te diré que, porque creo que es una chunga, una vacilada de don presidente para mantener a sus fanáticos emocionados con la perspectiva de que puede meter a la cárcel a los expresidentes. Algo de lo que ha hablado toda su vida y es parte del discurso con el que ganó. Ah, y porque de haberlo querido hacer, ya lo hubiere hecho en tres años que tiene en el puesto, manejando todos los hilos del poder. Entonces, sé que nada va a suceder. Y si me equivoco, bueno, no será por la consulta que los metan a la cárcel, sino por la aplicación de la ley, que ya prevé el caso. Pero eso es sólo para mí”.

Después de platicar un momento más, mi amigo y yo nos despedimos. Quedamos de vernos la semana entrante y platicar del hecho.

         ¿Qué va a pasar?

         Que la consulta se va a llevar a cabo y si se tiene cerca de 40 millones de votos, será oficial y habrá tenido éxito.  De otra forma, sería un fracaso más de don presidente. No pasa nada.

De cualquier forma, creo que se formará una comisión. La de la verdad.

         Una comisión de la verdad o comisión de la verdad y la reconciliación, que es la encargada de descubrir y revelar las malas acciones del pasado por parte de un gobierno, con la esperanza de resolver los conflictos que quedaron en el pasado

         Como la de familiares de los jóvenes desaparecidos de la normal rural de Ayotzinapa, la Comisión Presidencial para la Verdad y Acceso a la Justicia en el Caso Ayotzinapa, en Ciudad de México, el martes 15 de enero de 2018.

         ¿Qué ha pasado? Prácticamente nada.

Se ha dicho desde siempre en el argot político que, cuando se desea que la gente crea que se está haciendo algo y por lo que fuere, el gobernante no puede o no quiere resolver el espinoso problema, se nombre una comisión.

Esto es bien sabido, conocido y puesto en marcha a través del tiempo y de las administraciones federal. Estatales y por supuesto, las municipales en el país.

Usted que me escucha, ¿va a ir a emitir su voto? ¿Sí, no, no sabe? Uno que sí sabe y que no va a ir, es don presidente. Quien lo ha manifestado en varias ocasiones en su perorata de por las mañanas.

Lo que indica que no tiene la convicción en lo que esta consulta dice que significa. Sabe que no es más que simple demagogia. Ahí, El Meollo del Asunto.

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