Domingo, Septiembre 19, 2021
Una Navidad diferente

Dr. Eduardo Borunda

La promesa del Mesías que llegaría a la tierra se profetizó hace siglos. La llegada del Niño Dios en los brazos de su madre María hizo que la humanidad tuviera un cambio en su mirada. Las costumbres, las leyes, la sociedad y sobre todo la esperanza de una mejor vida se hizo realidad. La Navidad es el nacimiento de ese profeta, de ese ser que trastoca con su mensaje de amor a la humanidad.

Esta Navidad del año 2020 es diferente. Hubo cambios de vida que nos han dolido mucho. Las familias han perdido algún ser querido, las escuelas de primaria, secundaria y preparatoria lucen vacías. Las universidades desoladas, los templos sin feligreses. Los hogares tendrán un lugar para compartir el pan y la cena de Nochebuena no será igual.

La recomendación es quedarse en casa, reuniones las menos que se puedan y de ser posible ninguna. Primero tu vida y tu salud en una pandemia que no hemos querido entender que es una pandemia asesina, no es sólo contagiarse de un simple resfriado, es jugarse la vida como en una ruleta rusa.

Lo racional por encima de lo emocional. La afirmación anterior es muy importante en sus significados, ya que ¿Cómo es posible no ver a un ser querido y querer abrazar y besar? Lo racional se nubla y se deja al ser humano llevar por sus emociones. Son actos naturales y en esa lógica los niveles de contagio aumentan.

La lógica también nos dice que la pandemia estará en un punto más álgido, la parte más alta. Poco a poco debemos empezar a ver resultados de los procesos de vacunación masiva. Será un proceso lento, pero los resultados deberán verse en los próximos meses. Lo merecen nuestros seres queridos, la esperanza de vida de una vacuna es reconfortante, pero no por eso hay que bajar la guardia y menos en estas semanas.

El mejor regalo que podemos dar es la salud. No me cabe la menor duda que eso es lo que necesita la humanidad en estos momentos tan difíciles. Al inicio de la pandemia recalca que era necesario fortalecer nuestro sistema inmunológico, fortalecer con una dosis diaria de vitaminas, minerales y complementos alimenticios, sin descuidar la alimentación propiamente, bajar la ingesta de bebidas con alcohol. Hacer unos minutos más de lo acostumbrado de ejercicio es un hábito que en estos tiempos actuales es lo más recomendable.

La cena de Navidad, lo hemos dicho será atípica. No muy concurrida, un motivo especial de reunión es para agradecer los parabienes, con un espíritu de amor, de agradecer por continuar con la esperanza de un mundo mejor. Las oraciones de ese día deben estar dirigidas a pedir por los enfermos, por la unión familiar, por dar consuelo a quienes en este año han tenido pérdidas irreparables.

Es esta semana muy sensible y debemos buscar dar consuelo, llamar a nuestras familias, organizar reuniones virtuales vía Zoom y/o a través de Meet para entrelazar los lazos, recordando que la reunión queda pospuesta, cuando todos estemos vacunados y no pongamos en peligro a los demás. La vida nos ha dado muchas alegrías, momentos de reflexión para recordar los grandes momentos que hemos compartido juntos.

La Navidad es un tiempo de reflexión, de conjugar la amistad, de quedarse en casa. La semana que estamos viviendo nos ayudará a ayudar a otros, compartir un poco de nuestra cena con otros es una acción de amor, de decirles que estamos unidos en una época en la que nadie quisiera estar. Los mensajes de Navidad deber ser en ese sentido, de dar y ofrecer amor a quienes nos rodean, ser positivos y llenos de esperanza.

2020 no ha dado una enseñanza en nuestras vidas, no somos dioses, no somos inmortales, no somos dueños de la vida. 2020 es un año atípico, que ha cambiado nuestras vidas. Ha sacado lo peor de la sociedad, pero también lo mejor. Cosas buenas hay en una humanidad que se ha solidarizado con quienes han padecido una enfermedad que nadie esperaba, existe también una sociedad muy diferente, consciente del valor de la vida.

2020 ha tenido el nacimiento de una nueva generación, que nació en medio de la pandemia, con actitudes diferentes, con acotamientos en sus estilos de vida, solitarios por una sana distancia que ha impuesto que pocos o nulos encuentros familiares se hayan celebrado. En fin, es una generación fortalecida, llena de vida pero bendecida.

En conclusión, la llegada del Niño Dios nos invoca a dar gracias por permitirnos estar con nuestras familias y amigos. Son momentos de iniciar una reconstrucción personal, social, familiar. La cena de Nochebuena es una buena razón para quedarse en casa y convivir con tu familia. Después habrá oportunidad de convivir, pero hoy nos toca decir Feliz Navidad con su sana distancia. 

Log in or Iniciar sesión