Jueves, Julio 29, 2021
Estados Unidos, la tormenta perfecta.

Dr. Eduardo Borunda.

Las apuestas estuvieron interesantes toda la semana pasada. Las elecciones estadounidenses son una lección importante que deben comprender y analizar los estudiantes de ciencia política, un proceso en la que los politólogos y analistas políticos no deben fallar. Estados Unidos tuvo una de las jornadas electorales más importantes en su historia reciente, una alta tasa de participación en plena pandemia, una de las elecciones más reñidas en más de un estado de los 50 que componen la geografía electoral, un comportamiento electoral diferenciado, un voto caracterizado por posiciones ideológicas, étnicas, raciales y hasta por la edad.

“Que Dios bendiga a América” es una frase común que vemos en un país en el que se juramentó servir a la nación. El acto protocolario se hace depositando una mano sobre la biblia y la otra a mano alzada. Es un ejemplo de los rituales patrióticos con el que se identifica el pueblo de Estados Unidos, una imagen que Joe Biden tendrá en las portadas de los medios de comunicación el próximo año. El proceso electoral no se ha interrumpido y finalmente después de días de incertidumbre cayeron los últimos votos que confirman el triunfo del presidente número 46 en la historia de los Estados Unidos.

“Nosotros, el pueblo” es otra expresión que está consagrada en la Constitución de este país. Tienen un significado muy importante, ya que habla en plural, no de un individualismo, una colectividad en la que se decide quién será el representante popular, la forma de gobierno, el respeto y defensa de los derechos humanos por encima de todo son los derechos civiles del ser humano. La autodeterminación de la sociedad estadounidense sólo se puede explicar a través de los padres fundadores de la nación que dan vida a esos sentimientos de libertad, de solidaridad y de justicia, no hay otra explicación.

La crónica del 3 de noviembre del 2020 fue muy concreta, al término de la elección, los votos empezaron a ser contados, poco a poco los estados empezaron la contabilidad de los paquetes electorales. Primero se contaron los votos de los que ese día lo hicieron de manera presencial, que se atrevieron a salir a las calles a manifestar sus preferencias electorales. Después, empezaron a contarse los votos de un poco más de 101 millones de votantes que lo hicieron de manera anticipada, ya sea por correo o bien presencialmente en los módulos de “voto anticipado”.

El pronóstico de la jornada era predecible, un voto en la costa este y en la costa oeste a favor de Biden y el partido demócrata, mientras que el centro sería para los republicanos. El pronóstico se cumplió en los primeros momentos después de que cerraron las casillas de los recintos electorales. Los condados de la frontera entre México y Estados Unidos fueron para los demócratas quienes por su cercanía y una población latina con fuertes raíces mexicanas otorgó el triunfo en esas delimitaciones territoriales.

El voto de los jóvenes fue también para Joe Biden; los “millennials” definieron el rumbo de la elección en los estados claves; las personas de color otorgaron un votó definitorio en su inmensidad a favor del demócrata, los disturbios de Estados Unidos por la violencia policiaca en contra de esta comunidad afroamericana tuvieron un peso definitivo; Black Lives Matter ha tenido un nuevo episodio de la violencia institucionalizada en la vida de un  país que dijo con su voto un  “NO” al discurso de odio racial. El poder latino se hizo presente en urbes como Los Ángeles, Nueva York, Houston, Dallas, San Antonio donde el voto fue 8 a 2 a favor de Biden. En conclusión, el voto popular de los electores fue en su mayoría una evaluación a un gobierno fallido.

Los titulares de los medios impresos a nivel nacional en México resumen un resultado que muchos esperábamos fuera en ese sentido: Biden gana; Júbilo en Estados Unidos por el fin de la era Trump; KO de Biden; Gana Biden; Joe Biden promete sanar a EU; ¡Adiós, Trump!; Van a sanar a EU. Existe entonces una unanimidad en reconocer que ha finalizado una era del imperio norteamericano y empieza otra era. Los trámites seguirán su marcha, pero hay una cosa cierta en Estados Unidos: existe ya un presidente electo y la comunidad internacional empieza a darle sus felicitaciones deseándo se lleve a cabo un establecimiento de relaciones internacionales con acuerdos diplomáticos y comerciales que garanticen la paz mundial.

El trabajo de Joe Biden empieza en reconstruir a una nación dividida, enfrentar una crisis económica mundial, curar las heridas de un proceso electoral, reformar el sistema de salud para garantizar la atención médica de millones de personas que se han quedado sin trabajo, lograr el consenso para la reforma migratoria y otorgar un estatus legal de 11 millones de indocumentados, encontrar la cura para el COVID. Es decir, tiene por delante una tarea nada fácil y muy complicada con un país dividido. Que Dios Bendiga a América y a todo el mundo con el nuevo gobierno electo.

Log in or Iniciar sesión