Se debe aplicar la sanción que ameriten las faltas hacia quienes las cometan.
Luego del inicio de una investigación contra elementos de la Policía Municipal que allanaron las instalaciones de la Catedral para detener a unos migrantes por faltas administrativas, el párroco de la sede religiosa Eduardo Hayen Cuarón informó que el gobierno realiza lo que corresponde en este tipo de casos y cumple con la función de corregir los procedimientos de los servidores.
Indicó que independientemente de las faltas cometidas por los migrantes señalados, la autoridad no debe actuar de la forma en que se registró, pues en primera instancia no había una orden judicial para entrar de la manera en que lo hicieron, considerando que entre la población hay personas buenas y malas, lo mismo que en la corporación municipal.
Comentó que, tras la reunión con el secretario de Seguridad Municipal Cesar Omar Muñoz Morales, se acordó la colaboración efectiva con la autoridad, ya que también se reconoce la falta que cometieron los agentes, por lo que confió en que se mantenga la buena comunicación que hay con esa corporación.
De la misma manera, el presbítero detalló que la Catedral ha sido un espacio donde se ha brindado apoyo humanitario a las personas en situación de movilidad, por lo que también se atiende mediante el apoyo de la Policía todo tipo de dificultades que han vivido los migrantes en las calles del Centro.
Agregó que también se adquirió el compromiso de registrar en la Catedral todas las incidencias que se presenten con los migrantes, lo cual se hará mediante una bitácora a la cual tendrá acceso la Policía Municipal y contar con detalles sobre la actividad en el inmueble, en caso que la requieran.
Apuntó que de momento se puede percibir una falta de coordinación de las autoridades de los tres niveles de gobierno en el tema de los migrantes, considerando el aumento constante en el flujo de personas en los últimos dos años, por lo que no se está respondiendo de forma efectiva, ya que también han documentado las quejas de los juarenses en cuanto a la persistencia de los viajeros a pedir dinero en las calles y su negativa de trabajar mientras se resuelve su situación migratoria.