Argumento principal es que no hay nada que curar en la sexualidad.
La diputada federal por el Partido del Trabajo Lilia Aguilar Gil anunció que con la aprobación del Senado de la Regulación de las Terapias de Conversión se establecen acciones para prevenir la tortura y las violaciones físicas a las que son sometidas las personas de la diversidad sexual, en el afán de corregir sus preferencias.
La legisladora celebró que el argumento principal es que no hay nada que curar, pues actualmente las preferencias sexuales distintas ya no son consideradas como una enfermedad y quienes aún sigan realizando este tipo de métodos serán sancionados con cárcel y una multa de más de 2 mil UMAS.
Lamentó que grupos de diputados como el del PAN se hayan negado a votar este dictamen, incluso hubo algún legislador que promovió una iniciativa para legalizar las terapias de conversión.
Apuntó que esta reforma se fundamenta en denuncias de personas de la comunidad LGBTQ+ que fueron sometidas a difíciles jornadas de tortura y violaciones, pues estas prácticas siguen vigentes en el país y muchas familias recurren a ellas para encontrar una cura a esa conducta.
Aunque el dictamen se aprobó por mayoría, se estima que las acciones para tratar de corregir las preferencias sexuales son una violación a los derechos humanos y una afectación severa a la salud mental, por lo que la reforma también se hizo a la Ley Federal de Salud, para sancionar a quienes aún tengan espacios o clínicas para estas acciones.